LOS ESPERO EN EL INFIERNO...

01.10.2013 11:08

LOS ESPERO EN EL INFIERNO...

 

 

 

 

 


Los espero en el Infierno...

 

Me confieso pecador.

 

Ve y pregúntale al Padre Duret, el todo lo sabe. Esa fue la mezquina respuesta de la vecina de encima de mi departamento. Ella es una persona, a mí entender, bastante débil. Digámoslo de esta manera, el que tiene alguna deficiencia en la vista usa anteojos, el que cojea usa bastón o muletas y ella es católica. Hay algo que siempre me llamo la atención de los católicos es que su Dios no tiene nombre, es simplemente Dios. No hay evidencia alguna que pruebe su existencia, y tampoco hay certeza de que, quien no crea en el, muera en el infierno. Y si esto es tristemente cierto, y existiese un Dios, seria el de una sola religión. Por lo consiguiente la gran mayoría de los seres estaríamos condenados al infierno. Los indígenas realizaban ostentosas ofrendas al sol y la luna, y por más ridículo que parezca, los veían al menos una vez por día, de los nuestros ni noticia. Solo se acuerdan los futbolistas cuando marcan un gol y el resto de los terrestres cuando lo usamos de objetivo para culparlo de todas las maldiciones.

Mi consulta nada tenia que ver con religión, pero sabia que el tal Duret , me llevaría a su formulario de preguntas obligada, a su marque con una cruz la opción que corresponda. Pero mi inquietud superaba todos los prejuicios y entre al templo de Dios (ese que aun no han bautizado). Hijo mió, dijo Duret. Valla contradicción pensé, no es que no pueden tener relaciones. “Condona las condenas y condena los condones” dijo Benedetti, y me fue prácticamente imposible seguir con compromiso su conversación. Me recordó a una obra de teatro independiente del estilo de la improvisación, los osados cuasi actores invitaban al público a sugerir un tema sobre el cual ellos improvisarían. Estire mis vértebras y dije Shakespeare, presumiendo que seria un buen pie para desarrollar. No fue acertada la sugerencia. Ser o no ser fue la cuestión de Romeo y Julieta, mientras Romeo desde el balcón, asomaba su silueta. A los gritos el actor engordaba el disparate, Hamlet fue aquel chocolate que Romeo regalo, Claudio quizás fue el kioskero que se lo vendió…

La cuestión es que Duret prosiguió con su discurso, me sentí tan ajeno como un panda en Buenos Aires. Sin embargo, asentía con mi cabeza su speech al punto que, sin querer, accedí a entrar al confesionario. Cuéntame tu día hijo, dijo Duret. Mi día fue muy normal, le replique. Me levante siete y cuarto luego de un vals de 30 minutos de remoloneo sobre la cama, y con ese sentimiento que puede el mundo caerse por un profundo agujero, sin culpa o remordimiento, solo el dulce cosquilleo de ese remoloneo. 

Eso es Pereza hijo, has comenzado el día pecando.

Después abrí la persiana y vi al de la empresa de cable, a punto de suspender mi conexión clandestina. Lo denuncio su vecina, no sabe que es ilegal, robarle a otro señal. Y con el vil agravante que es una pobre jubilada. Vieja sucia y endemoniada, cortarme la conexión por un atraso en el pago. Métanlo preso es un vago! Gritaba la vieja Ana desde su sucia ventana. Cállese anciana, son del cable y no la policía, yo a nadie he robado, es usted la que me ha cobrado, y regado esa mentira.

Eso también es pecado! Me temo has sido alcanzado por el brazo de la ira.

Después pensé en darme un baño, para lavar el engaño de la vieja del cuarto. Y casi me da un pre infarto, al ver que desde mi cuarto podía ver mi vecina en medio de su baño. Pensé, a quien hago daño si ratoneo con Cristina. Es solo una bella mujer, y a mi humilde entender, no es la mujer de nadie.

Lujuria, dijo Duret! Tu tercer pecado en el Día!

Para matizar la mañana, me prepare un suculento desayuno y encendí el televisor, no soy de comer lento o masticar demasiado. Soy más bien engullidor, como el pato o el pescado. Así fue que devore, un desayuno para tres, sin sentir culpa por eso. Pensando que el sobrepeso me tiene ya sin cuidado, moriré antes de viejo que por comida atorado. Aunque si me gustaría, lucir uno de esos abdómenes con los ravioles marcados, así como el de ese tal Sancho (Cristian) que de panza no tiene nada. 

Esos, son dos en uno! Es la gula y la envidia en un solo desayuno!

Oiga padre, de no se cual hijo. Yo solo le cuento el día, que es lo que usted me pidió. Acaso nunca sufrió ninguno de estos sucesos. Quizás es porque esta preso de esta ingenua mentira, salga a la vida y viva como lo hago siempre yo. Usted con su rococo y su mirada despectiva, le repito salga y viva la vida como hago yo.

Hijo me das pena, has llegado hasta el extremo, has pecado de soberbia. Le encomendare al supremo te guíe hacia su camino.

Ahora me va decir que pondrá sus ojos en mi, no es que vive en el Vaticano? No es que no tiene tiempo para ver los africanos? No es que somos todos hermanos, e hijos de Eva a la vez? No hable de lujuria sin explicarme esa situación, no ha caído doña Eva en el primero de los incestos? Trate de serme honesto y explíqueme lo de la Tierra cuadrada y sus cuatro esquinas,  lo del cielo de agua y otras tantas pavadas que intentan justificar. Déjeme caminar mi pecaminoso camino, déjeme mi Malbec y quédese con su vino. Siga buscando el ombligo de Adán y su madre la cigüeña, la serpiente parlante y su pariente la manzana, déjeme los domingos descansar por la mañana. 

Déjele mis saludos a la Comisión delictiva de curas y cardenales, a sus autos alemanes que compran con la propina. Puedo yo estar en la ruina y gastar mi último pecado del día, la avaricia.  Pero el oro de sus templos es ejemplo de codicia. Mi tesoro es mi ignorancia, mi anarquía de buen tipo, mi gobierno del bien y el mal. Y si sentir es pecado confieso que he vivido, y si confesar es lavar la moral, escuche padre le digo “Los espero en el infierno”.

 

El_Concigliere

http://www.igooh.com

 

 

Soy hijo adoptado y de pequeño, me crie en un barrio pobre y bastante complicado.

Éra huérfano y un amigo convenció a su padre para que me adoptasen, esto me trajo muchas complicaciones porque no es una familia, tradicional. Desde entonces, me converti en un hijo más de la familia.

De mayor, me recibi de abogado y tome las labores de consejero de la familia. Un trabajo que me dio un status familiar pero que termino por corroer mis relaciones personales y mi futuro.

Soy aficionado a la lectura, me considero serio, trabajador, introvertido y eficiente.

Soy una persona quizas demasiado estrucuturada aunque me permito algunos excesos...