MEDITACIÓN

 

 

Meditación

 

Ps. Fernando Alexis Jiménez.

 

Cuando las crisis nos ayudan a sobresalir...

 

La carta le llegó cuando pensó que atravesaba por su mejor momento. No explicaba mucho, salvo que debido a la recesión económica que golpeaba al Brasil, era necesario prescindir de sus servicios. "Muchas gracias por tantos años de dedicación a esta compañía" concluía la misiva. María Carvalheiras sintió que le caía un baldado de agua fría. "No puede estar ocurriéndome esto" pensó tras reflexionar que a sus 38 años no sería fácil conseguir otro empleo.

Por varios días no durmió ni hizo nada, salvo vender su auto para cancelar las deudas pendientes. Miles de ideas cruzaron por su mente. Estaba frente a la disyuntiva de dejarse morir, ahogada por las circunstancias, o salir adelante. Y tomó la mejor opción. No se dejó derrotar. Armada de mucho valor y optimismo, reclutó muchas mujeres de los barrios marginales para incorporarlas a un incipiente negocio de productos de primera necesidad que concibió en medio de la desesperación.

Las capacitó, instruyó sobre principios y valores y les enseñó a vender productos puerta a puerta.

No fue fácil. Al principio tuvo muchos reveses y hasta problemas. Pero progresivamente tomó fuerza. Hoy es una de las mujeres más prósperas de la nación. Recobró la confianza. Mira el futuro y considera que, de haber seguido en esa empresa, sería una empleada más y no una comerciante, dueña de su tiempo y de sus planes, como es hoy.

Hay circunstancias de la vida que por lo complejas y difíciles, nos hacen pensar que caímos en un profundo torbellino de problemas y crisis del que no saldremos fácilmente. Pero si tenemos fe en Dios, esas mismas condiciones adversas pueden convertirse en motivos de triunfo, como ocurrió con la protagonista del relato.

Este principio de vida lo ilustran las palabras del apóstol Pablo cuando escribió: "Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados."(Romanos 8:28).

No podemos desesperarnos cuando llegan las crisis. Es necesario asirnos de la mano del Señor Jesucristo, tener fe y dejarnos guiar a un sendero tranquilo, donde las tormentas no produzcan incertidumbre. ¡Si Dios va cono nosotros, no hay obstáculo que nos impida tener victoria!


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